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PERSONAJE VICTOR CHAVARRI 1

CHÁVARRI, VÍCTOR

 

D. VÍCTOR, el de la estatua, nació en 1854 en la calle del Medio, que hoy lleva su nombre, siendo la personalidad que más influyó en el desarrollo económico y político del País Vasco a finales del siglo XIX. Estudió en Lieja, donde se graduó en 1878 en la carrera de ingeniero civil de artes y manufacturas, conociendo por lo tanto, todo lo referente a las técnicas más modernas que se utilizaban en Europa en el trabajo del carbón, el hierro y el acero.

 

Sus primeros pasos en la industria los dio bajo el amparo y protección económica de quienes habían figurado ya en los preliminares mineros del siglo XIX al lado de los “Ibarra y Cía”, como eran sus paisanos Sotera de la Mier y José de Gorostiza. Sin embargo, su talante creador y emprendedor le harían volar muy pronto por cuenta propia, siendo suficiente veinte años (murió a los 45) para convertirle en una de las figuras principales de la revolución industrial vizcaína.

 

Explotó diversas minas en Bizkaia y llevó a cabo su gran proyecto de construir en las marismas de Sestao, una fábrica, La Bizkaia, que constituyó uno de los pilares básicos de la industria siderúrgica vasca. Fundó o participó en otras numerosas empresas, como Hulleras del Turón, empresa pionero de la minería asturiana, el ferrocarril a Santander, el tranvía Bilbao-Las Arenas, la S.A. Basconia, que producía hojalata para la industria conservera, etc. Su actuación en el campo política resultó también muy destacada. Fue senador y diputado a Cortes desde 1885 a 1890, teniendo como más directo competidor político a Martínez de las Rivas. En 1891 fue candidato “liberal” frente a Martínez de las Rivas, conservador, y Facundo Perezagua socialista, y en 1895 se pasó al Partido Conservador lo cual iba más en consonancia con su actuación diaria.

 

Es de destacar su decisiva actuación en 1893, encabezando la oposición al librecambismo oficial, cuando el famoso proyecto de convenio comercial con Alemania que amenazaba a las recientes industrias vascas. Se convirtió en este aspecto en un defensor infatigable, ante el Gobierno del Estado, de los intereses industriales vizcaínos, demostrando en sus intervenciones una gran clarividencia administrativa y política.

 

Resultó muy criticada su actuación en 1897 haciendo invalidar la elección de tres concejales socialistas de Bilbao, alegando razones de empadronamiento y solvencia económica de los electores, lo cual le ganó la antipatía de un gran sector de la opinión pública. En aquella época de duras luchas del proletariado, en su mayoría inmigrante, su figura apareció como la cabeza visible de la patronal minero-fabril (fue el creador de la Liga Vizcaína de Productores). Su poder tan grande, le hizo decir a uno de los personajes de Zunzunegui, en La Quiebra: “Vosotros creéis que Dios es como Chávarri, que va por la mañana al escritorio y le dice al dependiente, mientras ve los papeles: Hoy, que llueva; que le toque la lotería a Mauricio el de Belosticalle; que se muera la gorda de las Ollerías y que le den viruelas al barrendero tuerto...”

 

En 1900 cuando regresaba de una excursión por Andalucía, África, Italia y Francia, le dio una congestión cerebral, en Marsella, siendo impotente el doctor Areilza que estaba a su lado, para evitar su muerte. A su entierro concurrió toda la representación industrial y financiera de la época, construyéndosele un artístico panteón que destaca en el cementerio de abajo y que el pueblo lo llamó “el de los ricos”. Asimismo y por suscripción popular se levantó el monumento de la plaza. Dos años después y siguiendo el impulso que él diera, se produjo el mayor acontecimiento siderúrgico español. Fruto de la fusión de la “Bizkaia” con las sociedades “AItos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao” y la “Compañía Anónima Iberia”, se creó Altos Hornos de Bizkaia.

 

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