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Lope García de Salazar

GARCÍA DE SALAZAR, LOPE

 

Vino al mundo el año de 1.399 en San Martín de Somorrostro, siendo su padre nieto de Juan López de Salazar que fue el primero de la estirpe que se estableció en Bizkaia. Este a su vez, era el mayor de los hijos bastardos del terrible Lope García de Salazar, de Nograro, que tenía el sobrenombre de “Brazos de hierro” y que tuvo 120 hijos naturales. Nuestro personaje, con el mismo nombre y apellidos de su tatarabuelo, fue el banderizo más poderoso de su tiempo en Bizkaia, que a su contínuo pelear supo unir el amor a los libros y su afición a la historia.

 

“Desde mi mocedad, dice, trabajé por tener libros e historias de los hechos del mundo. Los hice buscar por las provincias e casas de los reyes e príncipes cristianos, de allende la mar e de aquende por mis relaciones con mercaderes e mareantes”.

Su vida estuvo envuelta en luchas y violencias que le originaron destierros y numerosos disgustos. E1 mismo cuenta que tenía 18 años cuando mató a Lope Ochoa de Mendieta en una celada. Se casó con Juana de Butrón y Múgica, construyendo en su honor la torre de Muñatones. Las posesiones y riquezas de su mayorazgo fueron enormes, figurando entre ellas la prebostad de Portugalete.

 

Los últimos años de su vida están marcados por la tragedia. En 1.467 intentó impedir que sus hijos se aliaran a los Butrón-Mújica para luchar con los Avendaño sin conseguirlo a pesar de su maldición. Mal estandarte es la maldición de un viejo, dice Ciriquiaín, y no hicieron más que entrar en batalla cuando murieron cuatro de ellos además de Martínez González de Bañales, Ochoa de la Pedriza, Pedro de Santurce y Juan de San Juan de Llano. Toda la Villa se vistió de luto.

 

Para mayor escarnio, Martín Ruiz de Basurto, metió los cadáveres de los cuatro hermanos en un carro, los llevó a Bilbao y en una pinaza los mandó ría abajo hasta Portugalete. Días después, la casa de Ruiz de Basurto ardía en pompa, alumbrando por las ánimas de los portugalujos muertos en la batalla de Elorrio. Dos años después moría su mujer. Él, aunque viejo, conservaba los gustos y facultades de un joven, por lo que no podía consentir que su hijo Juan le sedujera a dos de sus mancebas favoritas que tenía en la torre. Encolerizado le expulsó de la torre y le desheredó. Sin embargo, el hijo volvió, sitió la torre, la tomó e hizo prisionero a su padre.

 

En 1.471, estando en prisión, comenzó a escribir su monumental Bienandanzas e Fortunas, que es la segunda de sus obras que se conserva, después de que años antes escribiera la Crónica de Bizkaia. Compuesta de 25 libros, en los que trata de la historia del mundo y de España, son los seis últimos donde se describe minuciosamente las luchas de linajes y bandos que se sucedieron especialmente en el País Vasco. Esta última parte, de la que él fue actor, es fuente preciosa e insustituible para conocer la Bizkaia sangrienta de aquellos años.

 

En 1.476 consiguió huir de Muñatones y a duras penas llegó a Portugalete, a la torre que también era de su propiedad, pero donde su otro hijo conchabado con Juan, le apresó nuevamente. Ayudado por un criado se fugó refugiándose en la iglesia. Desde su torre tocó a rebato las campanas, y ante el vecindario congregado, contó lo que sus hijos le habían hecho, ratificándose en su testamento. Ante la pasividad temerosa del pueblo, los hijos subieron al tejado y se introdujeron en la iglesia sacándole arrastras.

 

De nuevo en la torre, su muerte se produjo el 9 de noviembre de 1.476, por envenenamiento junto con su hija. Sabino Aguirre Gandarias en su obra, todavía inédita, LOPE GARCIA DE SALAZAR, EL PRIMER HISTORIADOR DE BIZKAIA, con el que ganó el premio de investigación del Ayuntamiento en 1988, y que es el trabajo más completo y exhaustivo que existe, desmiente la fábula, de que antes de morir diera de probar a su hija que así moriría unas horas antes que él.

 

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