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Juan Antonio Zunzunegui

ZUNZUNEGUI, JUAN ANTONIO

 

Yo he nacido en Portugalete, en la calle Nueva, junto al cantón del Muelle. Mis dos hermanas, mayores que yo, nacieron en el muelle, en la casa que daba junto a la iglesia de Santo Tomás, pero en invierno, al irse los veraneantes, quedaba aquella parte del muelle solitaria y mis padres se retiraron a vivir a la calle Nueva, donde vivía un tío mío, Miguel Loredo, y allí nací yo el 21 de diciembre de 1900.

Yo nací con entrañable vocación de escritor, para gran contrariedad de mi padre, que, como buen hijo de la ría, amaba los negocios; pero no tenía más hijo varón que yo. Mi nacedero artístico es humilde como pudiera serlo el del río más pretencioso. Mis palotes literarios, allá por el año 1.918, cuando yo era un crío, son de un manantío ingenuo. Poco a poco mi barboteo se va haciendo con más caudales... voy adquiriendo lenguaje propio que acabo empleando con sencillez.

 

Más tarde, con los años, empiezo a sentirme habitado por mis personajes... y aprendo a desplacentarlos y cortarles el cordón umbilical y a hacerles hablar como auténticos seres vivos que se han echado a vivir su propia vida... la suya, no la del novelista”.

ZUNZUNEGUI estudió el bachiller en los jesuitas de Orduña, continuando sus estudios en las universidades de Deusto, Valladolid y Salamanca, a donde acudió por prescripción médica del doctor Areilza. Presentándose con una carta de éste, conoce a Unamuno con el que le llegaría a unir una gran amistad y, que sería según sus palabras el autor que más le influyó.

 

Por un traslado de su familia a Madrid, termina en su universidad la carrera de Derecho, y a partir de 1.948, salvo sus estancias veraniegas en Portugalete, se quedó a vivir definitivamente en Madrid. En 1.957 cuando volaba sobre Méjico en situación dramática, un motor parado y el otro a punto de incendiarse, lee en la prensa su nombramiento de Académico: ZUNZUNEGUI inmortal.

 

Con rasgo de humor amargo comentó: Pues vaya lo que me va a durar a mí la inmortalidad. A su regreso a España, ocupa en 1.960 el sillón que dejó vacante en la Real Academia, Pio Baroja. ZUNZUNEGUI es uno de los novelistas españoles más importantes del siglo XX, pudiendo considerársele como el cronista literario de la vida y costumbres de la sociedad portugalujo y bilbaína del primer tercio del siglo, sobre todo de las capas burguesas de su población. Conocedor como era del mundo del capital, las finanzas y el comercio, supo retratar fielmente sus peculiaridades con las grandezas y las turbias miserias de sus gentes.

 

Para dividir su extensísima producción literaria le gustaba utilizar el término “flota” y según el tamaño de sus volúmenes los consideraba de “gran tonelaje” y de “pequeño tonelaje”. E

ntre los primeros destacan: Chiripi, El Chipichande, ¡Ay...estos hijos!, El barco de la muerte, La quiebra, La úlcera, El supremo bien, La vida como es, Esta oscura desbandada, El premio, Una rica hembra.... De pequeño tonelaje: Cuentos y patrañas de mi ría, Vida y paisaje de Bilbao, El hombre que iba para estatua, Dos hombres y dos mujeres en medio, El trabajo y la vida o la muerte, El Adiós a una mina de hierro y otros relatos y esbozos de mi país....

 

Sus novelas y cuentos están traducidos a todas las principales lenguas europeas, así como al ruso, japonés y al euskera. Murió en 1.982 siendo enterrado en el panteón familiar siguiendo sus deseos: “Me gustaría, el día de marcharme a la otra orilla, me entierren en el camposanto de mi pueblo, oyendo el rumor del Abra, porque no se porqué se me ha metido a mí en la cabeza que los muertos oyen”. Unos años después la Villa le dedicó un sencillo recuerdo junto al puente colgante, con un busto suyo obra del escultor Jesús Torre.

 

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